Laura

Tus Fotos

Miraba la copa de vino vacía, no sabía si llenarla y darle rienda suelta al recuerdo. Dejé de mirarla y puse mis ojos en las miles de fotos que tenía en el teléfono; estabas allí en todos los 26 años de tu vida.

Siempre tus fotos tenían alegría en la mirada o en la composición; ninguna reflejaba tu dolor o tu angustia. Había que repetirlas varias veces porque eras vanidosa, y tenían su historia detrás. Dejé de mirar y me acordé de ese sábado cuando mi mano detectó la fiebre y comprobé que estabas enferma, muy enferma. La dedicación de la pediatra y de nuestro susto te rescataron de una muerte segura. Tenias 6 meses.

Recuerdo tus escritos, tus sueños y esperanzas, tus miedos, esa burla que tus contemporáneos hacían ante los estereotipos de la belleza (malditos, todos pusieron su grano de arena para que eligieras partir). Me acordaba de tus arranques de niña soñadora, esas horas en que disfrutabas con tus hermanas en el parque de Harry Potter; me llegan imágenes con tu rostro arrobado por el amor que trasmitías a tus bebés pacientes. Recuerdo, Hija, tus largos abrazos con esas “pulgas”, tus rabias por cualquier injusticia, tus bailes bobos cuando entrabas a mi habitación buscando solaz para tu agonía por un parcial.

Han pasado meses y este dolor es cada vez más vívido; la esperanza de que esto fuera mentira se ha escapado; solo volveré a verte cuando yo parta.

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