Telarañas

Telarañas

Que vengan las telarañas, quiero que vengan las telarañas a mi memoria, siempre viejas, en blanco y negro. Viejo me encuentro yo, sentado en una vieja silla y en silencio. Ya no hay risas ni dulces gestos ni palabras, solo frío y la promesa de encontrarme junto a ella. Se marchó robándose la alegría, se adelantó al más allá: un jardín de girasoles, guardería de pequeñas almas, cantando a su lado. Tal vez encuentre otros amores y respuestas para preguntas huérfanas; recuerdos mohosos que aún duelen. Hoy, como ese año, las lágrimas aparecen al atardecer, y mi sueño se confunde con tu presencia. Con la esperanza de tenerte cerca.

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