Tristeza

Cuando el Camino se rompe

Mi Lindos, así te llamé desde el primer día. Aprendiste a dormir en la “piscinita” que se hacía en mis piernas y que tú bautizaste, Mi Lindos, heredado a tus hermanas. Cuántos recuerdos hermosos nos dejaste. Ayer Susana, en medio de esta honda tristeza, me pedía una palabra para recordarte y sin dudarlo te llamé Ternura. Eso lo reflejas en esta foto que hay en el altar. Tenías demasiado corazón, sé que nos amabas a todos de forma inmensa y decidimos respetar tu decisión, no es fácil.

Mi Lindos, sé que siempre estarás presente, que habrá preguntas sin respuesta, abrazos pendientes. Me dicen todos que estás volando, que ya eres un ángel. Pero están equivocados, siempre lo fuiste y ahora vuelas en el cielo donde estoy seguro te acogió Jesús.

Ayer hicimos un compromiso: vamos a buscar la felicidad. No queremos permitirnos más tristezas. A lo mejor eso buscabas, que fuéramos felices y es lo que nos vamos a regalar, hija mía. Susana y Juanita me dicen que les dejaste una huella inmensa y quieren asemejarse a ti porque solo hay admiración; quieren hacer de sus futuros logros un homenaje a tu existencia. Allá donde tú vuelas acudiré a darte mil besos. Te prometo que será cuando Dios lo designe porque esa fue otra promesa que nos hicimos. Le pido a esta sociedad dejar de mirar estereotipos vanos, a los padres más abrazos a sus hijos, a sus nietos, no escatimar en el amor. Espero haberlo hecho contigo, hija mía.

Le pido a Dios fortaleza para esta familia desgarrada, ayúdanos a armar de nuevo nuestros corazones.

Adiós, Mi Lindos. Te amamos demasiado.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *